Martes, 11 Diciembre 2007

Thanato-Marte.



Sacude tu piensa-ser.

Esa piente serpentosa,

delinea

la voraz dantesca,

boca de libertina águila.



Vorágine retorcida

en la cumbre radical.

Con desdeñosa vigilia

de tu Partenón encanecido,

pardas murallas y franjas multicolor,

erectan enjutas cercas

y lanzas coloradas,

penetran

la regia global.



Cuerpos famélicos

cuelgan de tu tripa derecha

y el mercado de organismos

palabra,

gozan un alza

del noventa por ciento.

Noventa cadáveres, cada vez

más pequeños

y desnutridos cadavéricos.



Pulsa e impulsa, maestro matador,

la lógica repulsa de tu imperial predio.

El bursátil dígito,

la comatosa pantomima

de tu risa de mula.



El apocalípto muladar,

muda y asalta,

las carreteras

con pancartas…

de neón púrpura y fecal

ham-burgues…

Desayuna cerebros y

bloody Cola,

cae del riñón humanitario,

y suelta los huesos

de revolucionarios mimos…

Así se cumple la sagrada promesa,

dulce Arcadia, soñada en

castillos de castrada

castellanidad.



Cargando al bebe,

bailas entre jovencitas puercas

y un brandy y careta ominosa,

son tu patrimonio cultural.

Cortaespinas, dorsalvagina.

Instaura en tus pies callosos

a la reina de ases, la pútrida hembra

de tu lascivia poética…



El ministerio de tu mirada,

es arriero de primates,

usan cinturón y

raudos crecen a raudales, en los tallos partidistas.

Los pretores, ediles mascatabaco,

Escribe-libelos y yemas de papel sellado.

Son tu conclave de cortesanos.

Doctos pater familias,

lamen tu gloria

y empapan con seminales elogios,

la campaña que emprende,

tu pesadilla a cuatro patas.



Los jinetes del génesis hambreado,

son la majamama esplendida.

El traje con charretera,

justificación de tu códice

y caos de millar…



Hay que humillar

la sonoridad opaca,

de esos mudos que remiendan,

zapatillas a la moda…

Por veinte centavos al día, venden su

culo y

ponen los pies sobre la tierra.



La yaga zurcida en tu bolsillo,

dorado pasadizo,

directo a tu esplendida

multitud, de

pergaminos

falseados.



Es tu lengua verborrea,

la sífilis de tus papilas amistosas

y los

mudos, enredados,

duermen placidos

en la cuna.

Patalean como moscas

privadas de pan.



El tesorito oscuro, elixir

de tu ígnea oquedad,

negro petróleo

y UNI-VERSAL
esfinge.
Master Zeus,

glorioso red bank.



El trono libertario

inflama motores

y

qué hay de los

anónimos juegos.

La tímida confusión y

el bendito pleonasmo

de fetos tullidos…

Eyaculas nucleares discursos.

Átomos penden,

como trofeos de tu cuello.



Junto al núcleo molecular,

las orejas de madres

brillan,

por reclamar a sus fantasmas

castigados.



“Al rincón de los olvidados”

dicen tus oraciones…

En el dulce terrón

del foso empedrado,

raspados del ojo ciclópeo

y testimonio oficial.

El eterno retorno a ti,

es el anatema de nuestro tiempo.



La guerra de los siete días y las siete noches

Qué voluptuoso proyecto,

de tu sangre y justo capital.

No el de Capitán Marx y su séquito ruso,

No el de Smith

y su cábala neoliberal…

Aquí yacemos, todos juntos,

en la pesadilla de Stephen Dedalus…




Autor: Daniel Rojas.






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